
Ni los años de historia, ni la solemnidad de la piedra de Valmayor, ni la vetusta madera han podido con el avance de la funcionalidad.
"Dile al sacristán que se acerque a la tienda de Benito y compre un toallero, que nos ponen el suelo perdido en el lavamanos" me parece estar escuchando...
Salamanca. Agosto de 1991
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