Bancos
Hay bancos que no quitan, sino que dan. Que no piden, sino que ofrecen. No se encuentran en las ciudades sino entre matorrales y sus colores no son los de un logotipo sino los de la clorofila. Bancos de flores que al mirar devuelven la alegría y muestran el sentido de la vida.
¿No es mayo el mes de las flores? ¿Acaso no son bellas? ¿Qué tiene entonces de extraño que lleve tres días publicando fotos floridas? y seguiré.
Mira esta flor. Está realmente contenta. No sé si porque recibe la luz del sol o porque sus semejantes la acompañan. Me sentaré a mirarla mientras encuentro la respuesta.
Las flores me dejan sin palabras pero me atraen como si fuese una abeja. No tengo nada que decir, sólo contemplar.
Creo que ya lo dije en algún lugar de estas páginas ¿no es más bella la simplicidad de estos cuatro pétalos de rosa silvestre que la complicada maraña de un rosal de jardín? La mosca así lo cree, por eso se bebe su aroma.
Las ramas del saúco tienen un corazón que se vacía para entregar música cuando soplas por ellas. Y no contento con eso, también regala flores cuando llega el verano.
A veces la belleza se esconde delante de nuestras narices y pasa totalmente desapercibida.
Otras veces es una coqueta que se exhibe sin rubor y disfruta sólo con ser vista.
Quisiera ser mariposa para beber la belleza de las flores.
Si falta la luz del sol, siempre podemos buscar luz de una vela.