Contrastes
Gruesos listones de recia madera cierran el paso a la luz que refleja el listonado Duomo durante las primeras horas del día. SIENA (Italia)
Gruesos listones de recia madera cierran el paso a la luz que refleja el listonado Duomo durante las primeras horas del día.
La puerta de la "Associacion Nazionale Vittime Civili di Guerra" parece no abrirse desde hace años. Recuerda un pasado de conflictos europeos tan lejanos en el tiempo que han provocado el olvido, no sólo de aquellas víctimas sino de las que siguen produciéndose hoy día en todos los rincones del mundo.
Entre las suaves colinas de La Toscana Italiana el sol regala un color único a las paredes.
De niños nos divertíamos en la calle porque no había coches ni asfalto. Jugábamos al rescate o al balón prisionero y cuando, de tanto en tanto, aparecía un coche, lo gritaba el chaval situado más al extremo y todos nos apartábamos. En Túnez me pareció retroceder a mi infancia, hace ya unos cuantos años, y esos niños sentados en el quicio podríamos ser mis amigos y yo hablando de las cosas importantes de la vida.
Los gruesos muros de piedra resguardan del duro clima castellano aunque la desvencijada puerta deje entrar el aire, deje escapar un suspiro. No hay luz y por el ventanuco apenas si pasa un tenue rayo al amanecer, apenas si se escapa una mirada.
Cada cual se expresa como le da la gana. Hay a quien sólo le dan ganas de pintarrajear paredes.
Saludos y despedidas. Escapadas y regresos. Idas y venidas. Historias que empezaron y que acabaron. Historias que no llegaron a ser porque quedaron encerradas. Tras esta puerta que lo ha visto todo, que sigue viendo todo: lo de dentro y lo de fuera. Desde hace cientos de años.
¿Quién pone puertas al cielo?