Palomas
Soñó con aquellas imágenes durante los pocos días que pernoctó en Venecia: una niña asiática correteaba por la Plaza San Marcos. Rompió con el dedo un cartucho repleto de maíz que su padre le había dado para atraer a las palomas. Agitó el paquete y las palomas volaron hacia ella; alrededor de una decena de aves se batía por coronar la cabeza de la niña. Soltó el paquete y corrió temerosa en busca de su padre, quien se había distanciado con unos amigos. La niña oteó más allá del horizonte poblado de palomas y estrelló el paquete contra el empedrado; cientos de granos de maíz se desparramaron en el pavimento. El bullicio de las palomas asustó aún más a la chiquilla, que rompió en un llanto desesperado.Zoe Valdés, La eternidad del instante
No se escuchan ni las olas porque el mar está recogido entre bosques de rocas que se bañan al atardecer. Tampoco ruido de motores pues los coches no pueden acceder. En esa paz reposan los gatos después de merendar las sobras de los cercanos restaurantes para turistas.
Está muy bien eso de mantener la identidad cultural e histórica de los pueblos. Incluso está muy bien eso de reivindicarlo al pie de lugares de gran interés. Lo que me pregunto es porqué el gato no reivindica el uso de su lengua: maullemos todos.
Han pasado muchos años desde que estos dos viejos amigos corrieran juntos por el campo y compartieran incluso su plato para el agua. Hoy tendrían muchas aventuras que contarse si no fuera porque a uno le consume la artrosis y el otro echara su última carrera huyendo de unos fuegos artificiales.
Mientras en la mayoría de lugares públicos de España los animales son rechazados aunque se trate simpáticos cachorros inofensivos, en el país vecino, no sólo son admitidos incluso en restaurantes, sino que se les facilita la vida. Como en esta fuente, que dispone de un bebedero exclusivo para mascotas, así nadie puede quejarse de que beban del grifo.
Aunque tenga escarceos con la fotografía digital, en el fondo Ita es muy tradicional y prefiere la analógica. Aquí la pillé preparando su equipo para la próxima excursión.
Aquí está la prueba: acaban de descubrirme. Soy un despreciable plagiador. Las fotos que veis a diario en este fotoblog no las hago yo, sino mi adorable gata, Ita. ¡Le encanta la fotografía! Luego se las robo y las subo a la web.
Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue mas que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más...
Nadadoras del aire, con el suave movimiento de sus alas, las gaviotas recuerdan que la voluntad es como un pájaro y que basta desear con fuerza para conseguir: despegar, volar, escapar.
Los muros de son un perfecto lienzo, las ciudades un gran museo. Paseando por sus calles, a veces, encontramos pequeñas obras de arte. Lástima que, en cualquier momento, pueda llegar un bulldozer y retirar la exposición.
Contra la muerte: VIVE
Aunque vuelan en perfecta formación, la estela blanca que dejan en el aire es de plumas, no de humo; emiten graznidos, en vez de rugidos. Pinceladas de vida sobre un cielo esmeralda demasiadas veces teñido de negro.
Quizá no sea tan mala idea la de estar "tirado como un perro"...
Muchas veces, para llegar lejos hay que dar pequeños pasos.
Recostado en el sofá sobre sus propias patas, observa con la mirada perdida. Me pregunto qué pensará.
...haber amanecido gato y acurrucarme en la axila de mi dueña después de haberle mullido el pijama con las patas delanteras. Y cuando ella se despertara, entreabrir los ojillos para mirar los suyos y ponerme panza arriba para que me acariciase la barriga y en el momento en que me estuviera rascando, hacerme una pelota sobre su mano y lamerle los dedos con mi áspera lengua.
Es curiosa, es juguetona, es alegre, es cariñosa.