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Alegría

Alegría

Mira esta flor. Está realmente contenta. No sé si porque recibe la luz del sol o porque sus semejantes la acompañan. Me sentaré a mirarla mientras encuentro la respuesta.

Contemplar

Contemplar

Las flores me dejan sin palabras pero me atraen como si fuese una abeja. No tengo nada que decir, sólo contemplar.

Viejos amigos

Viejos amigos

Han pasado muchos años desde que estos dos viejos amigos corrieran juntos por el campo y compartieran incluso su plato para el agua. Hoy tendrían muchas aventuras que contarse si no fuera porque a uno le consume la artrosis y el otro echara su última carrera huyendo de unos fuegos artificiales.

Pensamientos. 3

Pensamientos. 3

Cinco años y más de seiscientos kilómetros separan esta foto de esta otra y, sin embargo, parecen iguales. No sé si es la experiencia, la conciencia o los recuerdos lo que pesa tanto que es necesaria la garrota para sujetarlos.

Nacimiento

Nacimiento

De cada rincón de la Sierra de Cazorla brota el agua, que se entrega a la que trae el Borosa desde su nacimiento, algunos kilómetros más arriba, en una fuente que durante todo el año ofrece refresco al caminante que se atrevió a llegar hasta ella.

Techo

Techo

Hay veces que tener un techo bajo el que cobijarse ya es demasiado. A veces se aprovechan los huecos de las piedras, cuando sobran unos céntimos, es posible construir uno de uralita. Hace apenas diez años, en España aún había gente que vivía en lugares así. (No he vuelto desde entonces a Cazorla, no sé si se mantienen estas infraviviendas).

Inútil

Inútil

Tan inútil como un presupuesto en un despacho es una bicicleta sin ruedas para una calle sin rampa. Quizá se cansó de subir y bajar y decidió echarse a descansar.

Pijamas

Pijamas

Los chopos visten su pijama amarillo antes de desnudarse para dormir todo un invierno. Los pinos, por el contrario, quedan de gala durante toda la estación fría para proteger sus ramas de las heladas. Juntos nos regalan fantásticos paisajes.

Color y luz

Color y luz

Arquitectos de todo el mundo derrocharon ingenio y medios para crear estructuras de lonas y alambres que acogieran durante unos días las excelencias que sus moradores quisierean mostrar. Si para algo sirvió tanto derroche fue para unir, aunque fuera temporalmente, colores de cualquier parte del globo que, durante ese momento, se llenó de luz.

Bandera

Bandera

Blancos nervios de hormigón, inmóviles sobre el cielo azul, retan al viento cubriendo una estructura bajo la que se muestra lo mejor que tiene que enseñar un país en zona de permanentes conflictos. Su bandera, frágil, se agita con los soplidos.

Zig Zag

Zig Zag

Durante todo un verano, millones de personas se pasaron todo el día yendo y viniendo de aquí para allá, esperando, subiendo, bajando, zizagueando para llegar a alguna parte aunque no supieran muy bien donde ni lo que encontrarían allí. Al fin y al cabo ¿no es eso lo que hacemos durante toda la vida?

Olas

Olas

Desde el malecón de Lekeitio se podrían contar hasta diez tonos de azul o veinte si añadimos el cielo. Vive tan pegada al mar que se respira salitre en cada piedra del barrio pesquero. A veces las olas echan de menos a los pescadores y suben a buscarles a la cofradía.

Al Mar

Al Mar

Cuentan que hace muchos, muchos años, una princesa, hija del rey de Escocia consiguió llegar hasta este mágico lugar en que el Cantábrico y el paraíso de Urdaibai se dan la mano. Aquí se quedó para traer al mundo en el año 880 al que sería el primer Señor de Bizkaia, Jaun Zuria. Desde ese momento Mundaka vive de cara al mar. Hoy, surfistas de todo el mundo acuden aquí para cabalgar sobre las olas.

Reciclaje

Reciclaje

En Zumaia han decidido reciclar señales que prohiben en señales que protegen. Han preferido el arte realista a los iconos esquemáticos. De esa transformación nació este curioso cartel mezcla de talento callejero y aviso de que, cuando viene galerna, las olas del puerto son poco fiables.

Carga

Carga

Tras atravesar densos bosques, al fondo de una amplia avenida flanqueada por un bello jardín surge una basílica majestuosa que domina el paisaje. A ella se accede por una impresionante escalinata, anuncio del lujo interior. Frontones de mármol de carrara, imágenes de plata, griales dorados, pavimentos bicolor, se usaron en el siglo XVII para rendir culto al fundador de la orden jesuíta, cuya vivienda, colindante con el templo, es un ejemplo de sobriedad. Dominando el templo, estos setenta y cinco metros de cúpula llevan más de trescientos años soportando una cargada decoración que cubre absolutamente todo el espacio interior. Quizá por ello, cansada, decidió agrietarse al comenzar el siglo XXI.

Brujas

Brujas

Viejas brujas y brujas jóvenes acudían a este lugar por las noches a danzar con el diablo. A veces con la ayuda de hierbas sicotrópicas, a veces con el propio poder de la mente se trasladaban a un lugar imaginario donde olvidar la realidad que les rodeaba. A principios del siglo XVII la inquisición creyó acabar con esta costumbre pero aún hoy estas cuevas siguen siendo un lugar mágico en el que cada quince de agosto se recuerdan aquellas ceremonias.

Testigos

Testigos

Desde el siglo XVI, las casas bañadas por el río Nive se asoman a la rue d'Espagne para ver pasar a los peregrinos que cruzan el puente camino de Santiago. En este último pueblo francés del caminante el tiempo parecería haberse detenido en la edad media de no ser por las tiendas de recuerdos que salpican las bellas fachadas.

Saint Jean Pied de Port. Agosto de 1992.

Tou tou bar

Tou tou bar

Mientras en la mayoría de lugares públicos de España los animales son rechazados aunque se trate simpáticos cachorros inofensivos, en el país vecino, no sólo son admitidos incluso en restaurantes, sino que se les facilita la vida. Como en esta fuente, que dispone de un bebedero exclusivo para mascotas, así nadie puede quejarse de que beban del grifo.

Saint Jean Pied de Port (Francia). Agosto de 1992

Piedras

Piedras

Piedras blancas. Piedras negras. Piedras. Espuma de mar que las baña y, sin fijarse en su color, las mueve a su antojo.

Cala del plomo (Almería). Julio de 2004

Piscina

Piscina

El Mediterráneo paseaba por el sur y se encontró con un paisaje lunar formado por rocas que invitaban al descanso y decidió detenerse. Hizo huecos en los que acomodarse y desde los que poder contemplar el horizonte. Cuando llega una ola, el agua allí retenida se va y deja su hueco al que viene. También yo me detuve a contemplar la vida desde esa piscina y decidí quedármela para siempre, aunque sólo fuera en una fotografía.

Cabo de Gata (Almería). Julio de 2004